LEVANTARTE Y CONTARTE: Catalunya se prepara para las elecciones autónomas más extrañas de la historia en medio del COVID

SAN VALENTÍN será muy diferente en Catalunya este año.

Lejos de pensar en el amor y el cariño, el pueblo catalán está más preocupado por las elecciones autonómicas más extrañas de la historia.

A pesar de un acuerdo entre partidos para posponer las elecciones hasta mayo debido a la pandemia de COVID, un juez del Tribunal Superior finalmente se pronunció en contra del aplazamiento y, después de una semana de especulaciones e incertidumbres, finalmente decretó que deben continuar mañana (14 de febrero) como planeado originalmente.

La decisión abrió una enorme lata de gusanos, con acusaciones sobre la creciente participación de los tribunales en la política catalana y provocando una avalancha de denuncias en nombre de los ciudadanos que habían sido elegidos al azar para presidir los colegios electorales.

Los temores a la infección por COVID, con el precedente de cifras disparadas tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos en noviembre, llevaron a un número récord de solicitudes para eludir la obligación de pasar todo el día en una mesa contando votos rodeados de cientos de otras personas, que pueden conducir a prisión y fuertes multas para quienes no se presenten sin una justificación adecuada.

Mientras tanto, las autoridades catalanas lanzaron una intensa campaña destacando las medidas tomadas para garantizar la seguridad total, incluyendo pruebas de antígeno y equipo de protección completo para los miembros de los colegios electorales, distanciamiento social, tiempos de votación establecidos para diferentes sectores de la población, incluida una hora para COVID-positivos. y votantes en cuarentena y, por supuesto, las mascarillas y el gel de manos obligatorios.

Las solicitudes de voto por correo también batieron un nuevo récord, pero el mayor temor compartido por todos los grandes partidos que compiten por presidir la Generalitat es la amenaza de un nivel de abstención históricamente elevado.

En el frente puramente político, las elecciones de mañana son una fuente de gran especulación y entusiasmo, ya que podrían salir casi de cualquier manera.

Ganar no es garantía del gobierno. En 2017, el (generalmente) partido de centro derecha y vehementemente antiindependiente Ciutadans (Cs) obtuvo la victoria por un amplio margen pero no tuvo poder para armar un gobierno en funcionamiento, mientras que los pro-separatistas Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y JuntsxCat unieron fuerzas para liderar la Generalitat.

Elecciones regionales de Cataluña S
El presidente catalán en funciones Pere Aragones (ERC)

Todas las encuestas hasta ahora apuntan a un empate a tres bandas entre ERC, Junts y la rama catalana del PSOE, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC).

Este año también ve la llegada del partido de extrema derecha Vox, que se espera que entre en la Generalitat con entre seis y ocho escaños y se enfrente al conservador Partido Popular (PP).

La rama catalana del izquierdista Podemos, En Comú Podem, liderada por la valenciana Jéssica Albiach, el partido independentista anticapitalista Candidatura d’Unitat Popular (CUP) y un grupo escindido de Junts, el PDECat, completan la alineación.

Sin una victoria aplastante prevista para ningún candidato, todos los ojos estarán puestos en los pactos postelectorales y las negociaciones entre partidos que comenzarán el lunes.


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