La policía española acusada en Linares por golpear el lanzamiento de un caso contrario, afirma que actuó en defensa propia

Los dos agentes de la Policía Nacional acusados ​​de agresión agravada a un hombre y su hija en Linares la semana pasada iniciaron su contra-caso según fuentes legales.

En un comunicado emitido por el abogado de las víctimas al Efe, el hombre ha afirmado que actualmente él mismo está siendo investigado por un ataque a la autoridad y el asalto a un oficial de policía.

En la defensa legal de los oficiales, se alega que el hombre provocó el ataque e inició la pelea, y que los policías fuera de servicio actuaron en defensa propia.

También afirman que estaban tratando de evitar que el hombre saliera del bar donde se produjo el ataque para que sus compañeros pudieran detenerlo.

El abogado de las víctimas explica a Efe que este contra caso del oficial es una burla al sistema legal y que la evidencia de las lesiones sufridas es la única prueba de que actuaron con exceso de fuerza.

Durante el ataque, que tuvo lugar en la terraza de un bar de la localidad jaénica de Linares, la víctima, conocido como Carlos M, sufrió cortes y contusiones, fractura de cuenca del ojo, pérdida de un diente, fractura de nariz y contusión en la columna. .

Su hija de 14 años, que también se vio envuelta en la pelea, sufrió contusiones en la cara y el cuello, un ojo hinchado y cortes en las piernas.

Los oficiales afirman que también sufrieron heridas durante la pelea, sin embargo, la evidencia de video muestra que ambos hombres parecen ilesos.

Los acusados ​​se encuentran actualmente recluidos en un centro de detención en Jaén y han solicitado ser trasladados a Sevilla por temor a su seguridad después de que los vecinos, indignados por el incidente, salieran a la calle a amotinarse frente a la comisaría.

En la manifestación, se realizaron 13 arrestos y 19 oficiales y civiles resultaron heridos mientras la policía usaba balas de goma para tratar de controlar a la multitud cada vez mayor.

En total, se produjeron más de 30.000 daños a la propiedad municipal.

Los dos agentes, uno de ellos un subinspector, se enfrentan a hasta cinco años de prisión, fuertes multas y les han quitado sus armas e insignias de forma permanente.


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