Aumento de la muerte de delfines en la costa española alarma a ecologistas

EL descubrimiento de delfines muertos en la costa de Almería alarma a ecologistas.

La cantidad de delfines que han aparecido muertos o agonizantes en los últimos dos años ha levantado banderas rojas con los expertos ambientales marinos en Almería.

Un aumento de delfines varados informado por Equinac, entidad autorizada en Almería para el rescate de cetáceos y tortugas marinas, ha dado lugar a una investigación por parte de la Guardia Civil.

Las aguas de la costa de Andalucía albergan una gran población de ballenas y delfines con tres especies de delfines que se encuentran comúnmente en la Bahía y el Estrecho de Gibraltar. Son el delfín común, el delfín rayado y el delfín nariz de botella más grande.

Muchos de los cuales se encuentran a menudo varados en la costa sur de España debido a ‘circunstancias normales’, según explica el teniente Sergio López, jefe de Seprona del Comando de Almería.

Según los expertos, las ballenas o los delfines suelen llegar a la orilla porque están viejos, enfermos, heridos y / o desorientados. Las ballenas o los delfines muertos que llegan a la orilla son a menudo el resultado de la mortalidad natural.

Sin embargo, según López, en los últimos dos años se ha producido una serie de hechos con claros signos de interacción humana, directa o indirecta, que ha provocado la muerte de muchos delfines, como cortes en las aletas caudales, o desconocimiento al intentar reintroducirlos en el agua una vez que hayan llegado a tierra, o mutilación intencional.

“En un caso macabro, el nombre de una persona ‘Juan’ había sido escrito en el costado del delfín con un cuchillo”, dijo.

Este incidente, junto con otros, ha dado lugar a que se inicie una investigación para determinar la implicación humana en la oleada de muertes de delfines en el litoral de Almería.

Según el responsable de Seprona de la Comandancia de Almería, todas las especies silvestres están protegidas y los delfines son considerados ‘especies vulnerables’ por lo que provocar la muerte o daños graves a estas especies es un delito si se hace de forma intencionada e incluso poseyendo sus restos una vez muertos.

Adicionalmente, está prohibido tocarlos, así como alimentar o impedir el libre movimiento de cetáceos.

Respecto a la investigación de la Guardia Civil, Alberto Sánchez, jefe del Servicio Marítimo del Comando de Almería, asegura que la investigación permanece abierta mientras continúan recopilando todos los datos y determinando si los pescadores han estado involucrados.


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